sábado, 26 de abril de 2014
LA BELLEZA DEL SILENCIO
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
sábado, 19 de abril de 2014
EXPERIENCIA
Otro hermano se llegó también al abad Teodoro y empezó a hablar e inventar cosas de las que no tenía ninguna experiencia. El anciano le dijo: «Todavía no has encontrado barco, ni has colocado en él tu equipaje, ni has empezado a navegar, y he aquí que ya has llegado a la ciudad de destino. Cuando hayas puesto por obra todo eso de lo que me has estado hablando, entonces podrás empezar a hablar de ello».
viernes, 11 de abril de 2014
EGOISMO
El primer ministro de la dinastía Tang era un héroe nacional por su éxito como estadista y líder militar. Pero a pesar de su fama, poder, y riqueza, se consideraba a sí mismo como un humilde y devoto budista. Visitaba a menudo a su maestro preferido de Zen para estudiar bajo su instrucción, y parecían llevarse muy bien. El hecho de que era primer ministro no tenía, aparentemente, ningún efecto en su relación, la cual parecía ser simplemente una de un reverendo maestro y un respetuoso estudiante.
Un día, durante su usual visita, el primer ministro le preguntó al maestro, "Su Reverencia, según el Budismo ¿qué es el egoísmo?". La cara del maestro se puso roja, y en un tono de voz muy condescendiente e insultante, increpó a modo de respuesta, "¿¡Qué clase de pregunta estúpida es ésa!?".
Esta imprevista respuesta conmocionó tanto al primer ministro que llegó a fruncir el ceño y a enfadarse. Entonces el maestro de Zen sonrió y dijo, "ÉSTO, Su Excelencia, es egoísmo."
Un día, durante su usual visita, el primer ministro le preguntó al maestro, "Su Reverencia, según el Budismo ¿qué es el egoísmo?". La cara del maestro se puso roja, y en un tono de voz muy condescendiente e insultante, increpó a modo de respuesta, "¿¡Qué clase de pregunta estúpida es ésa!?".
Esta imprevista respuesta conmocionó tanto al primer ministro que llegó a fruncir el ceño y a enfadarse. Entonces el maestro de Zen sonrió y dijo, "ÉSTO, Su Excelencia, es egoísmo."
sábado, 29 de marzo de 2014
UN PAÍS EXTRANJERO
El abad Arsenio, de feliz memoria, solía decir: «Un monje, peregrino en un país lejano, no se mezcle en cosa alguna y tendrá paz».
miércoles, 26 de marzo de 2014
LA FAMA
Un anciano dijo: «Desgraciado el hombre cuya reputación es mayor que sus obras».
martes, 25 de marzo de 2014
EL ANACORETA
Un día el gobernador de la provincia vino a visitar al abad Simón. Entonces éste tomó la correa que le servía de cinturón y subió a una palmera para podaría. Cuando llegaron los visitantes le dijeron: «¿Dónde está el anciano que vive aquí como anacoreta?». Y él respondió: «Aquí no hay ningún anacoreta». Y el gobernador al oír esto se volvió por donde había venido.
jueves, 20 de marzo de 2014
EL CAMINO
Un guerrero de fama y fuerte carácter luego de recorrer un largo camino se dirige a una escarpada montaña,
lugar de habitación de un solitario y sabio maestro del budismo (probablemente un sacerdote)
Cuando llega a la morada del sabio luego de una agotadora jornada saluda respetuosamente al monje, el cual guarda silencio sin moverse de su posición.
Luego le dice: He venido hasta aquí desde muy lejos para saber de un sabio como Usted ¿cuál es el camino hacia el cielo y el infierno?. El monje impasible mantuvo el silencio sin mirarlo siquiera. El guerrero algo irritado le increpa diciendo: ¡He subido esta escarpada montaña, he recorrido un largo camino en busca de sabiduría y quiero que me responda ¿cuál es el camino entre el cielo y el infierno?!. El monje no mostró siquiera un cambio de actitud, como si fuera una escultura.
El guerrero reaccionó sulfurado e iracundo diciendo: ¡¡ He hecho un gran esfuerzo por estar aquí, no permitiré que me faltes así el respeto!! y levantó su espada con la cierta intención de darle muerte. En ese momento el monje levanta su mano indicando con su dedo índice al guerrero y exclama con voz firme: ¡Ese es el camino del infierno! Sorprendido y avergonzado el guerrero envaina lentamente espada. El monje con voz tranquila le dice: Ese es el camino del cielo.
lugar de habitación de un solitario y sabio maestro del budismo (probablemente un sacerdote)
Cuando llega a la morada del sabio luego de una agotadora jornada saluda respetuosamente al monje, el cual guarda silencio sin moverse de su posición.
Luego le dice: He venido hasta aquí desde muy lejos para saber de un sabio como Usted ¿cuál es el camino hacia el cielo y el infierno?. El monje impasible mantuvo el silencio sin mirarlo siquiera. El guerrero algo irritado le increpa diciendo: ¡He subido esta escarpada montaña, he recorrido un largo camino en busca de sabiduría y quiero que me responda ¿cuál es el camino entre el cielo y el infierno?!. El monje no mostró siquiera un cambio de actitud, como si fuera una escultura.
El guerrero reaccionó sulfurado e iracundo diciendo: ¡¡ He hecho un gran esfuerzo por estar aquí, no permitiré que me faltes así el respeto!! y levantó su espada con la cierta intención de darle muerte. En ese momento el monje levanta su mano indicando con su dedo índice al guerrero y exclama con voz firme: ¡Ese es el camino del infierno! Sorprendido y avergonzado el guerrero envaina lentamente espada. El monje con voz tranquila le dice: Ese es el camino del cielo.
lunes, 3 de marzo de 2014
POBREZA
El abad Teodoro de Fermo tenía tres buenos códices. Fue a visitar al abad Macario y le dijo: «Tengo tres códices y su lectura me aprovecha mucho. Los ancianos me los piden también para leerlos y sacan provecho. Dime qué debo hacer». El anciano le dijo: «Buenas son esas cosas, pero lo mejor de todo es no poseer nada». Y al oírlo, el abad Teodoro se fue, vendió los tales códices y dio el dinero a los pobres.
domingo, 2 de marzo de 2014
LOS TRES GUERREROS
Los 3 hermanos
Un viejo guerrero Samurai, que en su juventud logró sobrevivir a los
embates de diversas guerras entre señoríos, presintió que sus días en
este plano de vida se terminarían, y decidió dar lo poco que tenía a sus
tres únicos hijos, los cuales también eran samurais, pero de un nivel
de pelea muy básico.
Como él presentía que su destino con el TAN TIEN se acercaba decidió que no sería posible enseñar Kenjutsu por completo a sus tres hijos y esto lo puso muy triste pues sin duda después de su partida ellos serían presa fácil de otros guerreros de mayor nivel.
Mientras se preparaba espiritualmente en meditación para su partida, le llegó una visión y una forma de dar el último legado a sus jóvenes hijos.
Mientras hacia un recuento de las posesiones en armas que tenía y al observar las flechas que había forjado años antes como regalo para sus hijos, (las flechas tienen una simbología muy particular para los Japonese pues denotan el vehículo con que se trasladan los deseos y las metas, y su objetivo es no regresar del lugar donde salieron) así comparó los deseos que dejaría como último legado para sus tres hijos.
Días mas tarde convocó a los tres para dar sus bendiciones y para heredarles lo que les correspondiese a cada uno y durante ese momento dijo: "Sé que ustedes seguirán mis pasos como guerreros y se que aún son muy jóvenes e inmaduros en las artes del sable, no obstante que sus técnicas son complementarias y que solo les enseñe a atacar y no a defender, les tengo una herencia mas por darles.
Sepan que en estas flechas esta el secreto para que ustedes puedan ser invencibles a pesar de que solo saben técnicas de ataque."
Los tres muchachos se quedaron sorprendidos, se miraban entre si, pues no sabían como tres flechas habrían de hacerlos invencibles. El anciano se sonrió y les entregó una flecha a cada uno de ellos. Los chicos las miraron y quedaron mas confusos pues las flechas no parecían tener alguna cualidad superior y uno de ellos dijo:
"Padre gracias por tu regalo y por entregarnos estas flechas, pero dime ¿Cómo es que esta simple flecha me va hacer invencible?
El anciano le dijo:
"Si decides romper esta flecha con tus propias manos seguramente lo lograras sin ningún tipo de problema pero si juntas las tres te será parcialmente imposible romperlas, júntalas de una sola vez e intenta romperlas tan solo con tus manos."
El chico comprobó que su padre tenía razón pues a pesar de que eran simples flechas, estaban hechas de maderas duras y al juntar las tres no se podían romper.
El anciano sonrío de nuevo al ver que ninguno de los tres pudo romper el grupo de flechas y continúo diciendoles:
"Así como el estilo de estas tres flechas es el de solamente atacar su objetivo, el de ustedes es igual, pero pongan atención pues esta es la herencia más importante que les dejaré. Las flechas son indestructibles si se juntan pero si se deja una sola cualquiera podrá romperla, estas flechas representan a sus cualidades y a sus personalidades de combate, de igual manera, para que ustedes sean invencibles, siempre deberán pelear juntos y atacando de una manera definitiva y sin titubear , pues el día que decidan pelear solos será el último: rota una de las flechas las otras son mas fáciles de romper. Esta es la manera de que los tres sean invencibles a pesar de que solo saben ataques y no defensas."
Desde entonces ninguno de los tres hermanos se atrevió a pelear solo y desde ese momento juntos fueron invencibles
Como él presentía que su destino con el TAN TIEN se acercaba decidió que no sería posible enseñar Kenjutsu por completo a sus tres hijos y esto lo puso muy triste pues sin duda después de su partida ellos serían presa fácil de otros guerreros de mayor nivel.
Mientras se preparaba espiritualmente en meditación para su partida, le llegó una visión y una forma de dar el último legado a sus jóvenes hijos.
Mientras hacia un recuento de las posesiones en armas que tenía y al observar las flechas que había forjado años antes como regalo para sus hijos, (las flechas tienen una simbología muy particular para los Japonese pues denotan el vehículo con que se trasladan los deseos y las metas, y su objetivo es no regresar del lugar donde salieron) así comparó los deseos que dejaría como último legado para sus tres hijos.
Días mas tarde convocó a los tres para dar sus bendiciones y para heredarles lo que les correspondiese a cada uno y durante ese momento dijo: "Sé que ustedes seguirán mis pasos como guerreros y se que aún son muy jóvenes e inmaduros en las artes del sable, no obstante que sus técnicas son complementarias y que solo les enseñe a atacar y no a defender, les tengo una herencia mas por darles.
Sepan que en estas flechas esta el secreto para que ustedes puedan ser invencibles a pesar de que solo saben técnicas de ataque."
Los tres muchachos se quedaron sorprendidos, se miraban entre si, pues no sabían como tres flechas habrían de hacerlos invencibles. El anciano se sonrió y les entregó una flecha a cada uno de ellos. Los chicos las miraron y quedaron mas confusos pues las flechas no parecían tener alguna cualidad superior y uno de ellos dijo:
"Padre gracias por tu regalo y por entregarnos estas flechas, pero dime ¿Cómo es que esta simple flecha me va hacer invencible?
El anciano le dijo:
"Si decides romper esta flecha con tus propias manos seguramente lo lograras sin ningún tipo de problema pero si juntas las tres te será parcialmente imposible romperlas, júntalas de una sola vez e intenta romperlas tan solo con tus manos."
El chico comprobó que su padre tenía razón pues a pesar de que eran simples flechas, estaban hechas de maderas duras y al juntar las tres no se podían romper.
El anciano sonrío de nuevo al ver que ninguno de los tres pudo romper el grupo de flechas y continúo diciendoles:
"Así como el estilo de estas tres flechas es el de solamente atacar su objetivo, el de ustedes es igual, pero pongan atención pues esta es la herencia más importante que les dejaré. Las flechas son indestructibles si se juntan pero si se deja una sola cualquiera podrá romperla, estas flechas representan a sus cualidades y a sus personalidades de combate, de igual manera, para que ustedes sean invencibles, siempre deberán pelear juntos y atacando de una manera definitiva y sin titubear , pues el día que decidan pelear solos será el último: rota una de las flechas las otras son mas fáciles de romper. Esta es la manera de que los tres sean invencibles a pesar de que solo saben ataques y no defensas."
Desde entonces ninguno de los tres hermanos se atrevió a pelear solo y desde ese momento juntos fueron invencibles
jueves, 27 de febrero de 2014
LA PALABRA
Se contaba del abad Agatón que fueron a verle unos hermanos porque habían oído decir de él que era una persona de gran discreción. Y queriendo ver si montaba en cólera, le dijeron: «¿Eres tú Agatón? Hemos oído que eres un fornicario y un soberbio». Y él contestó: «Así es». Y volvieron a decirle: «¿Eres tú Agatón el charlatán y calumniador?». Y respondió: «Yo soy». Y de nuevo le dicen: «¿Eres tú Agatón el hereje?». Y les dijo: «No, no soy hereje». Y le preguntaron entonces: «Dinos, ¿por qué habiéndote dicho tantas palabras injuriosas las has llevado con paciencia, y en cambio al llamarte hereje no lo has soportado?». Y Agatón respondió: «Las primeras injurias me las atribuyo, porque ello resulta de provecho para mi alma. En cuanto que me llaméis hereje no lo admito, porque significa separación de Dios, y yo no quiero por nada de este mundo separarme de Dios». Al oírle se admiraron de su discreción y se fueron muy edificados.
viernes, 21 de febrero de 2014
LA ESPUERTA
Un hermano de Scitia cometió un día una falta. Los más ancianos se reunieron y enviaron a decir al abad Moisés que viniese. Pero él no quiso venir. El presbítero envió a uno para que le dijera: «Ven, pues te esperan todos los hermanos». Y vino, tomó consigo una espuerta viejísima, la llenó de arena y se la echó a la espalda. Los hermanos saliendo a su encuentro le preguntaban: «¿Qué es esto, padre?». Y el anciano les dijo: «Mis pecados se escurren detrás de mí, y no los veo, y ¿voy a juzgar hoy los pecados ajenos?». Al oír esto los hermanos no dijeron nada al culpable y lo perdonaron.
lunes, 17 de febrero de 2014
QUIÉN SE MUEVE
Dos monjes tenían una discusión a la orilla del río. El maestro, que en ese momento pasaba, se acercó a ellos y les preguntó sobre que se trataba su debate. "Estábamos mirado aquél árbol, y dije que las hojas se movían, pero mi compañero dice que es el viento el que se mueve", dijo uno de los monjes.
El maestro miró al árbol, luego a sus discípulos y les dijo, "es su mente la que se mueve".
El maestro miró al árbol, luego a sus discípulos y les dijo, "es su mente la que se mueve".
domingo, 9 de febrero de 2014
LA TAZA VACÍA
Según una vieja leyenda, un famoso guerrero, va de visita a la casa de
un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los
títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos
estudios.
Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.
Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.
Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.
Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.
El maestro le responde con tranquilidad "Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?
Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: "A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada"
Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.
Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.
Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.
Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.
El maestro le responde con tranquilidad "Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?
Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: "A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada"
viernes, 7 de febrero de 2014
HUMILLACIÓN
El abad Moisés dijo al hermano Zacarías: «¿Dime qué debo hacer». Al oírle, se echó a sus pies y le dijo: «Padre, ¿tú me lo preguntas a mi?». El anciano la contestó: «Créeme, Zacarías, hijo mío, he visto que descendía sobre ti el Espíritu Santo y esto es lo que me impulsa a preguntarte». Entonces, Zacarías se quitó el capuchón, lo puso bajo sus pies y mientras lo pisaba decía: «Si el hombre no es pisoteado de esta manera, no puede ser monje».
miércoles, 5 de febrero de 2014
ATRAPAR DOS CONEJOS
Un estudiante de artes marciales se acercó a su profesor con una pregunta. “Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender de usted, quisiera estudiar con otro profesor, para aprender otro estilo. ¿Qué piensa usted de esta idea?”.
“El cazador que persigue dos conejos”, contestó al profesor, “no atrapa ninguno”.
“El cazador que persigue dos conejos”, contestó al profesor, “no atrapa ninguno”.
viernes, 31 de enero de 2014
ADAPTARSE AL MEDIO
Cuenta una historia taoísta que un anciano cayó accidentalmente en los rápidos del río llevándolo a una alta y peligrosa cascada. Los espectadores temieron por su vida. Milagrosamente, salió vivo e ileso, río abajo al final de la cascada.
La gente le preguntó cómo logró sobrevivir. “Yo me adapté al agua, no el agua a mí. Sin pensar, me dejé moldear por el agua. Hundiéndome en la corriente, salí con la corriente. Así es cómo sobreviví”.
(Algunas versiones describen a Confucio como testigo de este suceso. También, en algunas versiones, el anciano explica cómo ha estado saltando en la cascada, de la misma forma, desde que era un niño.)
La gente le preguntó cómo logró sobrevivir. “Yo me adapté al agua, no el agua a mí. Sin pensar, me dejé moldear por el agua. Hundiéndome en la corriente, salí con la corriente. Así es cómo sobreviví”.
(Algunas versiones describen a Confucio como testigo de este suceso. También, en algunas versiones, el anciano explica cómo ha estado saltando en la cascada, de la misma forma, desde que era un niño.)
jueves, 30 de enero de 2014
RENUNCIAR A LOS BIENES
Un hermano había renunciado al mundo, distribuyó sus bienes a los pobres, pero se reservó una pequeña parte. Vino el abad Antonio, que había tenido conocimiento de ello y le dijo: «Si quieres hacerte monje, vete a ese pueblo, compra carne, cubre con ella tu cuerpo, y vuelve». El hermano lo hizo así y los perros y los pájaros le desgarraron el cuerpo. De vuelta ante el anciano, éste le preguntó si había hecho lo que le había mandado. Y al mostrarle su cuerpo destrozado, san Antonio le dijo: «Los que renuncian al mundo y quieren tener dinero, cuando los demonios les atacan los despedazan de este modo».
miércoles, 29 de enero de 2014
CONCIENCIA PLENA
Después de diez años de aprendizaje, Tenno alcanzó el rango de profesor de Zen. Un día lluvioso, fue a visitar al famoso maestro Nan-in. Cuando entró, el maestro lo saludó con una pregunta, “¿Usted dejó sus zuecos de madera y paraguas en el pórtico?”. “Sí”, contestó Tenno.
“Dígame”, continuó el maestro, “¿usted colocó su paraguas a la izquierda de sus zapatos, o a la derecha?”. Tenno no supo la respuesta, y se dio cuenta que todavía no había logrado tener conciencia plena. Así que se convirtió en aprendiz de Nan-in y estudió con él por diez años más.
“Dígame”, continuó el maestro, “¿usted colocó su paraguas a la izquierda de sus zapatos, o a la derecha?”. Tenno no supo la respuesta, y se dio cuenta que todavía no había logrado tener conciencia plena. Así que se convirtió en aprendiz de Nan-in y estudió con él por diez años más.
lunes, 27 de enero de 2014
EL JARRÓN Y LA PUERTA
Bokuden, gran Maestro de sable, recibió un día la visita de un colega. Con el fin de presentar a sus tres hijos a su amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Bokuden preparó una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante de manera que cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en la habitación.
Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.
- Este es mi hijo mayor - dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.
A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.
- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.
El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.
- Y este - respondió el Maestro - es mi hijo menor. Es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.
Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.
- Este es mi hijo mayor - dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.
A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.
- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.
El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.
- Y este - respondió el Maestro - es mi hijo menor. Es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.
domingo, 19 de enero de 2014
UN BUDISTA QUE LEÍA LA BIBLIA
Uno de los monjes del maestro Gasan visitó la universidad en Tokio. Cuando volvió, le preguntó al maestro si había leído alguna vez la Biblia Cristiana. "No", contestó Gasan, "por favor, léame algo de ella."
El monje abrió la Biblia en el Sermón en el Monte que aparece en San Mateo, y comenzó a leer. Después de leer las palabras de Cristo sobre los lirios en el campo, calló.
El maestro Gasan estuvo silencioso durante un buen rato.
"Sí", finalmente dijo, "quien quiera que haya pronunciado estas palabras es un ser iluminado. ¡Lo que me ha leído es la esencia de todo lo que he estado tratando de enseñarles aquí!"
El monje abrió la Biblia en el Sermón en el Monte que aparece en San Mateo, y comenzó a leer. Después de leer las palabras de Cristo sobre los lirios en el campo, calló.
El maestro Gasan estuvo silencioso durante un buen rato.
"Sí", finalmente dijo, "quien quiera que haya pronunciado estas palabras es un ser iluminado. ¡Lo que me ha leído es la esencia de todo lo que he estado tratando de enseñarles aquí!"
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